El amarillo y el negro son los colores más comunes en los taxis de todo el mundo, aunque no son los únicos. Debido a su uso en la mayoría de los países, ambos colores, sobre todo el amarillo, se ha convertido en ícono y símbolo de estos medios de transporte.

La historia refiere que todo comenzó en Estados Unidos, específicamente en Manhattan, Nueva York, durante la década del 20 del siglo anterior, pocos años antes de la crisis económica.

En ese momento, existían varias empresas de taxis y cada una con un color distintivo, entonces el empresario John Hertz financió un proyecto para estimular el uso popular de esos medios.
Fueron estudiosos de la Universidad de Chicago quienes realizaron la investigación con el ánimo de incrementar el mercado y hacer más costeable la empresa.

Como resultado de la indagación se conoció que los autos pintados de amarillo eran los más usados, los pasajeros explicaron que podían divisarlos desde lejos entre los demás.

A partir de ese momento el propietario de la compañía hizo pintar todos los vehículos de su flotilla de esa tonalidad en especial, así comenzó la tradición vigente hasta la fecha.

Especialistas afirman que el amarillo es una gama cromática muy poco empleada por los fabricantes de automóviles, por eso destacan tanto en las vías, además se pueden distinguir fácilmente de noche.

A pesar de este basamento científico aún persisten lugares donde los taxis no asumen esa coloración. Un ejemplo es Londres, allí los vehículos de alquiler mantienen el negro como color identitario desde hace muchos años.

En Caracas, Venezuela, son blancos con franjas amarillas en las puertas, en la capital de Costa Rica, esos vehículos están pintados de rojo, y en Italia cada compañía mantiene su propio color.

Cuba asume el amarillo en sus taxis, aunque existen servicios puntuales que se valen de la mayoría de los tonos de la paleta de colores.